Domingo 29 Ene, 2023

Buenos Aires Thrasher Death Match: Celebrando la patineta

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Crónicas
Buenos Aires Thrasher Death Match: Celebrando la patineta
Texto: Carlos Noro | Fotos: Seba Delacruz

Un público sumamente ecléctico con punks, hardcores, heavys y curiosos se congregó sin ningún problema durante más de doce horas de deporte y música en el barrio de chacharita.

No descubrimos nada al hablar de la vinculación histórica entre la cultura skater (practicantes del estilo, una estética particular y marcas afines) con ciertos estilos musicales que en argentina siempre estuvieron asociados al punk y al hardcore, pero con el tiempo se amplió al stoner y el thrash por citar algunos géneros que vinculan este deporte con la música. Esto sirvió de pauta de que no era un disparate pensar un festival que incluya en un mismo predio una rampa de skate y bandas sonando durante todo el día

Tal vez esta misma diversidad de sonidos hizo que el Complejo ART Media estuviera la mayor parte de un largo día (desde las 12 hasta las 2 de la mañana) colmado en un lugar que estuvo a la altura de las circunstancias. Amplio y cómodo, en el único momento que hubo que hacer cola fue para comprar algo para beber y para comer, algo que se repitió a la hora de tener que ir al baño sin que fuera excesivo el tiempo de espera.

Con una interesante producción (es valorable que todas las bandas compartieron escenario con similares características técnicas) al menos desde el final de la tarde en adelante todo sucedió con una puntualidad admirable. De esta manera cada banda pudo tener la tranquilidad de que su set y sus horarios fueran respetados. Un rato después de las 8 de la noche Against aportó a cuota metalera del día con el groove metal que los caracteriza. Con un sonido fuerte y claro, se notó con claridad que varios y varias habían ido a verlos, fundamentalmente porque canciones como “Soy Libertad”, “Marcha del Auca” y “Contra” generaron varios momentos de pogo. La sensación fue que los muchachos se ven favorecidos por un contexto de festival, donde un set corto y efectivo siempre sirve para mostrar sus virtudes. En seguida los oriundos de Mercedes Da Skate, mostraron un set enérgico en donde la influencia del punk rock melódico (en especial Bad Religion) estuvo siempre presente y fue muy festejada. Bloodparade, en cambio generó un clima bien contrastante en donde la influencia de los ochentas y de la música industrial se hizo evidente a lo largo de un set que sirvió para generar otro clima más bailable lejano al pogo y al mosh que hasta el momento era la norma.

Para el momento en que Loquero subió a escena (alrededor de las 11 de la noche) el recambio del público se había estabilizado y una importante porción de la gente que fue a andar en patineta (hubo una gran rampa que un rato antes se había desarmado) dejó lugar a quienes fueron a los shows de cierre. Los marplatenses dieron un show acorde a su historia con alrededor de veinte canciones en espacio de una hora en donde si bien brillaron canciones como “Rusita” o “Atlántida”, el mensaje estuvo puesto en denunciar la opresión de sistema (arrancaron el show denunciando la represión policía). Con un público muy enganchado con cada canción y cada gesto de Chary (cantante y cara visible del grupo) se fueron muy aplaudidos varios que llegaron especialmente para verlos.

Visiblemente emocionados por ser parte del festival, Arde la Sangre, la banda post separación de Carajo formada por Hernán "Tery" Langer (guitarras y coros) y Marcelo "Corvex" Corvalán (bajo y voz), junto a Luciano "Tano" Farelli (teclados, guitarra y coros) y Nacho Benavides (batería), dio un show impecable desde todo punto de vista. Más allá que la comparación con Carajo puede ser propicia, la virtud del cuarteto es la de hacer algo completamente distinto a lo que “Tery” y “Corvex” venían haciendo. En este sentido la banda mezcla de forma casi milimétrica la música pesada y la electrónica, generando una propuesta novedosa por trascender a clásica sonoridad de guitarra bajo y batería. En este sentido, el protagonismo del “Tano” Farelli resulta clave, convirtiéndose en una especie de comodín que empuña su instrumento según las necesidades de cada canción. “Hijos del dolor”, “Rebelión”, “Industria asesina” fueron algunas de las canciones que demostraron que el mardije de musica pesada y electrónica es el camino más cómodo para ellos. Incluso los dos covers de Carajo “El Error” y “Joder” se vieron alcanzados por esto que decimos.

Alrededor de las 1:30 Massacre cerró el festival con un homenaje a si mismo (Massacre Palestina) y a sus influencias. De visible buen humor la banda aprovechó la ocasión para, nuevamente disfrutar desde todo punto de vista del repaso de su historia. En este contexto no llama la atención que la banda proponga una serie de covers a lo largo del set (“All Tomorrow's Parties” de The Velvet Underground con la que inició el show, “Complete Control” de The Clash, “Maggie May” de Rod Stewart, “Moon Over Marin” de Dead Kennedys, “Paranoid” de Black Sabbath y “Steppin' Stone” de The Monkees) sino que sorprende la capacidad del grupo para darle a cada uno su impronta, transformándolos en canciones propias. Algo similar sucedió como “Tres paredes”, “Nuevo dia” o “Papel Floreado”, canciones que a esta altura tienen una interesante mezcla de hardcore, punk y psicodelia que termina de explotar en la brillante versión de “Mirando al pacífico” con una banda que a esta altura tiene una dinámica y un sonido difícil de emular por otras propuestas nacionales. El cierre con “Diferentes maneras” fue una verdadera fiesta incluso para quienes estaban cansados luego de la larga jornada. “Aguante el punk rock”, dijo Walas antes de despedirse y ese tal vez sea la mejor síntesis de un festival que sorprendió en calidad y variedad por lo que tal vez merezca repetirse, usando el punk y la autogestión para incluir más estilos y propuestas en la grilla.