Domingo 29 Ene, 2023

She Past Away en el Konex: La oscuridad que envuelve

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Crónicas
She Past Away en el Konex: La oscuridad que envuelve
Texto: Carlos Noro. | Video: Seba Delacruz

Una de las sensaciones del revival del post punk europeo vino por primera vez a argentina y oscureció aún más un raro sábado fresco y lluvioso de primavera.

No es casual que un país como argentina donde el post punk tuvo mucho preponderancia en los ochentas (con contrastes bandas masivas como Los Redondos, Sumo, Los Violadores entre otras coquetearon con el estilo) una banda como She Past Away pueda visitar y tener una interesante convocatoria en un lugar bastante respetable como la sala de columnas del Konex. Si esto le sumamos que el dúo turco conformado por Volkan Caner en voz, guitarras y Doruk Öztürkcan  (teclado electrónico, caja de ritmos) le suma a su música ingredientes del género Darkwave y un innegable gancho que lleva las canciones a la pista de baile con una simpleza difícil de explicar; el resultado es redondo. Más allá de la curiosidad de que canten en su idioma, que tiene una guturalidad que le da más exotismo a canciones que dicen cosas como “Enterrado en un vacío ciego / insectos carcomiendo / huesos resistiendo/¡siente el dolor! / baila conmigo” (“Ritüel”) o relatan un mal viaje en “Sanrı”  traducida como “Alucinación” algo como “Las risas me pisotean el cerebro/ las paredes constantemente doblándose/ el miedo colapsa en lo alto de mí/ exhalándome su astuto aliento”; la gran conclusión después de verlos en vivo, es su capacidad para generar una música oscura, evocativa y profundamente melancólica que en ningún momento pierde su atractivo a nivel intensidad y melodía.

Como una lejanía dentro de lo esperable (el dúo claramente no tiene como objetivo alegrar a su audiencia o sacarle una sonrisa) y una puesta en escena austera (Volkan con su guitarra y Doruk con una mesa llena de artilugios) a lo largo del set no hubo muchos más que un tímido gracias de Volkan y alguna arenga al aplauso de Doruk mientras lanzaba alguna base pregrabada. Más allá de eso, las melodías hipnóticas hicieron lo suyo principalmente porque cada una de ellas remite a algún clásico de los ochentas sin perder por ello su nivel de originalidad. Canciones como la ya mencionada “Sanri” con un inconfundible cita a The Cure y con la presencia de la caja de ritmos, generaron que rápidamente el público ensaye algunos pasos bailables, principalmente porque ese es uno de los objetivos del dúo turco: realizar una música que pueda bailarse en cualquier sótano oscuro del mundo algo que la sala de columnas del Konex emuló bastante bien sin ser equiparables lugares como Requiem, ubicado en el centro porteño y uno de los legendarios lugares de concurrencia para cultura gótica, post punk y dark y new wave.  En este sentido momentos como los que propusieron “Kasvetli Kutlama”, “Izole” o “Monoton” dejaron en claro una idea donde el concepto de experiencia subjetiva cobra sentido. Con distintos grados de acercamiento a la ortodoxia electrónica pero sin olvidar jamás que es una música de guitarras, parece clara la idea del dúo: más allá de lo que sucede en escena la apuesta es lograr una experiencia corporal que va más allá de la barrera idiomática y cultural. La noticia es que cuando llegó el final con “Hayaller”, tal vez la canción más densa y oscura de todo el set, el resultado es el esperado. Todos y todas se van tomados y tomadas por la oscuridad de She Past Away. Objetivo cumplido